viernes, 10 de enero de 2014
El lenguaje televisivo.
La televisión es el medio de comunicación de masas por excelencia. Su fuerza deriva de poner a disposición del público una forma de evasión y entretenimiento que tiene buena parte de espectáculo. Su función primordial es, por tanto, la de entretener, y así se manifiesta en muchos de sus programas.
Características de la televisión
La televisión es un medio audiovisual (combina sonido e imagen) en el que el destinatario recibe el mensaje en el instante en que se emite. Como ocurre en la radio, ese mensaje puede crearse en el momento en que se emite (emisión en directo) o puede haberse creado previamente (emisión en diferido). Aunque el medio permite la participación de los espectadores, lo cierto es que hay pocos programas que ofrezcan esa posibilidad, a diferencia de lo que ocurre con la radio. Esto hace que la televisión tenga un grado bajo de interactividad: los espectadores solo influyen a través de las cuotas de pantalla que consigue cada programa. La televisión tiene los mismos fines que la radio: informar, orientar, formar y entretener. Los distintos géneros se adaptan a una u otra función:
Los telediarios y ciertos reportajes de actualidad tienen por función informar.
Los documentales y los espacios educativos tienen por función formar.
Los programas de debate y muchas entrevistas tienen por objeto orientar.
Los programas de ficción (cine, telecomedias, seriales televisivos…), los concursos, los magacines, los musicales, los espacios de humor… tienen como función entretener. Esta es la función dominante en la televisión y a la que se dedican la mayor parte de los espacios y de los recursos del medio.
El teletexto
El teletexto es la única forma de comunicación escrita dentro del medio televisivo. Se trata de un servicio informativo realizado por medio de canales de televisión en el que la información aparece impresa en la pantalla en forma de texto.
El lenguaje televisivo
En la televisión predomina la imagen sobre el texto, lo oral sobre lo escrito. Sus mensajes utilizan la lógica de la emoción más que la de la razón, intentando siempre captar y mantener la atención del espectador. La convergencia de sonido e imagen hace que los espectadores deban estar muy pendientes del componente visual de la pantalla, desarrollando una mayor pasividad y abstracción del resto de las cosas.
La popularidad de la televisión ha provocado que el lenguaje empleado en este medio se convierta en un modelo para muchas personas.
La televisión es un sistema de comunicación mixto, en el que se combinan lo verbal, lo acústico y lo visual. El lenguaje televisivo toma rasgos de otros lenguajes, especialmente del cinematográfico, del periodístico y del radiofónico, adaptándolos a su propio sistema de comunicación:
Buena parte de los recursos y técnicas del lenguaje televisivo proceden del lenguaje cinematográfico: el encuadre, la sucesión de los planos, las secuencias, las mezclas…
Los géneros informativos -boletines informativos, reportajes, entrevistas- se construyen tomando el lenguaje periodístico como modelo.
El lenguaje televisivo comparte muchos elementos con el lenguaje radiofónico, desde la propia estructura de la programación hasta el concepto de audiencia tipo o el estilo coloquial, directo y conversacional.
TIPOS DE TELEVISIÓN ALTERNATIVA: HEGEMONÍA, ESTATAL, REGIONAL, LOCAL, RESTRINGIDA Y POR CABLE.
TIPOS DE TELEVISIÓN ALTERNATIVA:
Hegemonía.
Hegemonía se entiende como sistema mediático aquel
integrado por: la televisión, la prensa escrita y las emisoras de radio; la
publicidad, el cine, las industrias musical, editorial y videográfica, los
medios basados en conexión vía web (entre los cuales cabe integrar las
crecientes variantes de telefonía móvil).
Se encarga de difundir informaciones que satisfacen
la curiosidad y permiten a los ciudadanos una percepción del mundo; contribuir
a una cohesión social basada en el consenso establecido por la información que
difunden y las interpretaciones básicas de la misma; proporcionar compañía,
entretenimiento y diversión; satisfacer demandas culturales y de conocimiento
inactual;
Legitimiza los subsistemas económico, político y
cultural con la difusión de normas, valores, opiniones y actitudes sociales;
fomentar el consumo y actuar como factores de desarrollo económico; simbolizar,
con su presencia continua, la permanencia tranquilizadora del mundo cotidiano
y, así, contribuir al refuerzo de la identidad social.
En el marco de tal sistema mediático la televisión
ostenta una evidente hegemonía por la audiencia masiva, por el tiempo dedicado
a su consumo y, sobre todo, por las funciones que ejerce, mucho más variadas
que el resto de los medios (…) también detenta un liderazgo en el uso del
tiempo libre, dado el masivo equipamiento de los hogares y la centralidad adquirida
en los hábitos domésticos.
Caracteriza el tipo de comunicación que ejerce la
televisión como una polidiscursividad que implica: Cotidianización del
espectáculo. La realidad queda transformada en un gran espectáculo destinado a
seducir a la audiencia Fragmentación. Para fidelizar a la audiencia se hace de
toda programación un discurso fragmentario de permanente promesa (…), con lo
cual se promueve la atención hipnótica del espectador fiel.
Televisión
Estatal, Regional, Local, Restringida
En 1972 inicia la televisión estatal con un
proyecto amplio y de alcance nacional al adquirir Somex el 100% de las acciones
de Corporación Mexicana de Radio y Televisión, concesionaria desde 1968 del
canal 13. A partir de entonces, la empresa estatal padeció todo tipo de
modificaciones en sus contenidos, orientación, estructura, funciones,
directivos, etc. que desembocaron en diversas reestructuraciones.
Después de los aciagos años de LopezPortillismo, la
paraestatal se encontró en una situación francamente desastrosa, caracterizada
por el caos administrativo, la carencia de un proyecto definido, el ir y venir
de directores, la corrupción y luchas internas, protagonizadas por los diversos
grupos que ahí se desempeñan. La administración de la empresa se
"consultaba" inclusive con los espíritus, tal como lo señaló Emma
Godoy, íntima amiga de Margarita López Portillo, directora de Radio, Televisión
y Cinematografía de la Secretaría de Gobernación, quien señaló: "como no,
si todo lo quería consultar ella en sus sesiones de los sábados. Que tenía un
problema personal o social o un problema de la Nación, pues lo consultaba en
esas sesiones donde los extraterrestres, si los extraterrestres! daban soluciones".
En 1983 inicia una nueva etapa para la televisión
estatal, se plantea organizar y modernizar todas las Redes de Televisión
Pública. Es así que el 25 de marzo de 1983 se publica en el Diario Oficial la
creación del Instituto Mexicano de Televisión (IMT) cuyo objetivo sería operar,
de manera integrada las estaciones de televisión, unidades de producción,
repetidores y redes de televisión pertenecientes al Estado: Corporación
Mexicana de Radio y Televisión S.A., Televisión de la República Mexicana, Canal
( de Monterrey, Productora Nacional de Radio y Televisión, Tele productora del
Distrito Federal, Canal 2 de Chihuahua y Canal 11 de Ciudad Juárez.
El IMT dio origen al Sistema Estatal de Televisión
denominado Imevisión que se integraría por Canal 13 y un par de nuevos
permisos: Canal 7 y Canal 22.
Para entonces se pretendía que con Canal 7, la
Televisión Estatal diversificara sus fuentes de financiamiento y que su
operación no se sufragará únicamente con fondos públicos, que para 1985
ascendían a 6,951 millones de pesos. La meta era que para 1987, la televisión
estatal fuera autosuficiente.
Pero para 1987 las cosas no habían mejorado por lo
que el gobierno federal y el IMT firmaron un Convenio para el cambio
estructural y rehabilitación financiera, donde el Instituto se comprometía a
saneas sus finanzas y lograr en 1989 la autonomía financiera y para ello era
necesario adaptar su programación a las necesidades de los anunciantes.
Este convenio de rehabilitación financiera supuso
que el gobierno federal asumiera para de los pasivos, a cambio de compromisos
en materia de producción y productividad.
Otras empresas estatales involucradas en este
proceso de rehabilitación fueron: Ferrocarriles Nacionales de México, Comisión
Federal de Electricidad, Siderúrgica Mexicana, Conasupo, Alimentos Balanceados
Mexicanos, Productos Pesqueros Mexicanos, Fábricas de Papel Tuxtepc, Mexicana
de Papel Periódico, Turborreactores de México, Macocozac y Fertimex.
La privatización de la televisión Estatal.
La televisión Estatal "no busca competir con
Televisa, el nuevo canal (se refería al 7) no pretende competir con Televisa y
tendrá como línea de acción el nacionalismo revolucionario, principio de la
economía mixta que rige en el país" afirmó Pablo Marentes, director de
Imevisión el día que se presentó al sistema televisivo estatal agregó "la
televisión estatal quedó completamente reestructurada, al crearse...
Imevisión".
Efectivamente la televisión pública nunca entró en
competencia con el monopolio privado de la televisión, fueron tantos los
proyectos, tantos los directores, tal la corrupción, la desorganización y la
falta de voluntad política que el proyecto de la televisión estatal mexicana
nunca cristalizó y si contribuyó con ello al fortalecimiento de su aparente
competidor, pues se veía en la ineficiencia gubernamental una buena
justificación para la existencia de la libre empresa que no experimenta con los
dineros públicos, sino que arriesga lo que tanto esfuerzo han juntado.
Aparte, con tanto cambio que publico se podía generar,
si cuando se empezaba a aficionar a la alternativa, se daban las sustituciones,
que en muchos casos eran con personal proveniente de la mismísima Televisa.
Jorge Saldaña, uno de los "free lancers"
corrido, afirmaba: "he tenido el placer de servir a 16 directores en Canal
13 y no creo que este medio se encuentre en una situación lamentable... preciso
que este canal ha sido boicoteado, zancadillado y que algunas veces se le ha
quitado la esencia de lo que debería ser, al grado que ocasionalmente, se han tomado
medidas que benefician a nuestros competidores e inclusive para nulificar
núcleos de auditorio".
LA
TELEVISIÓN POR CABLE DE PAGO
La televisión por cable de pago (Pay TV) es una
televisión individual discrecional contra el pago de una cuota especial. En la
televisión de pago el usuario se conecta a un programa emitido cíclicamente en
cualquier momento deseado, o bien recibe (por solicitarlo a través del canal de
retorno y contra el pago de una cuota) un programa especial, propio,
introducido para él, o bien se abona durante un tiempo determinado para recibir
ciertos programas (televisión de abono).
La facturación del programa se realiza o bien de
acuerdo con la duración del uso o bien según los films recibidos por separado.
Normalmente en la televisión de pago se emiten films de entretenimiento y
raramente programas especiales formativos. En Estados Unidos y en Japón se da
una fuerte demanda de este medio, explicable por los motivos siguientes:
En relación con la asistencia al cine de toda una
familia, la televisión de pago sale más a cuenta; los largometrajes exhibidos
en ella son de actualidad; se da la circunstancia de que los films no se
interrumpen con propaganda, en contra posición a la televisión pública. El
costo de un film en la televisión de pago norteamericana está, en promedio, a
igual nivel que el de una entrada de cine, con lo que se logra un ahorro
considerable cuando en una casa se reúnen varios telespectadores para disfrutar
del largometraje de pago. Por lo demás el espectador dispone de la ventaja de
poder probar durante unos minutos la proyección del film en forma gratuita
(para ver si le gusta) antes de que se ponga en marcha el contador de tarifa.
Dentro de los resultados obtenidos en los proyectos
de televisión por cable cabe señalar el amplio surtido de medios y, sobre todo,
una gran variedad de programas televisados, se ha detectado un interés
pronunciado por canales complementarios en los que se suministre programas de
información y de entretenimiento.
La evolución de la televisión por cable puede
caracterizarse por cuatro conceptos: internacionalización, localización,
privatización y especialización, mediante los cuales el ciudadano manifiesta un
interés especial por las informaciones relativas a su medio ambiente natural,
por un buen entretenimiento y por las informaciones generales que él puede
convertir rápidamente en provechos personales. Para este tipo de programas el
usuario está dispuesto a correr, en parte, con los gastos financieros aunque
sean algo más elevados.
Los medios que pueden disfrutarse de forma
sincronizada con otras ocupaciones satisfacen al ciudadano en sus deseos de una
utilización óptima de su tiempo de trabajo y de su tiempo de descanso.
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